Nota: esta crítica contiene spoilers. Atentos quienes no hayan leído la novela gráfica o visto esta película.

The Killing Joke es una de las novelas gráficas más famosas de Batman, y con justa razón. En ella se explora en profundidad la relación entre el Caballero de la Noche y su némesis, el Guasón, así como las consecuencias de sus actos violentos. Alan Moore asume que el lector ya está familiarizado con dicha relación, que ya ha leído cómics previos a The Killing Joke, y que por tanto tendrá una conexión emocional con la historia.

El cómic es famoso también por uno de los actos más brutales que jamás haya cometido el Guasón. Poco tiempo después de escapar del asilo Arkham, llega al departamento de Bárbara Gordon, hija del comisionado Jim Gordon, y le dispara en el vientre, para luego secuestrar a su padre y torturarlo psicológicamente. Es debido a esto que Batman reconsidera su relación con el Guasón; ¿quién terminará matando a quién? ¿Qué tanto tendrá que hacer el Guasón para que Batman termine asesinándolo, o para que suceda lo opuesto?

No, no se trata de un cómic para niños; no es una historia ligera o divertida en el sentido tradicional. Pero si son fanáticos del Caballero de la Noche, y aprecian historias que se preocupan por profundizar en la mentalidad de sus héroes y villanos, en explorar la relación entre protagonista y némesis, definitivamente disfrutarán de The Killing Joke. Yo leí la novela gráfica hace ya algunos años, y aunque no recordaba todos los detalles a la hora de ir a ver su adaptación cinematográfica, definitivamente fui con ciertas expectativas.

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Y lamentablemente la película no logró cumplir todas. The Killing Joke termina sacrificando calidad narrativa por excesiva fidelidad a su fuente de inspiración; hay secuencias que son exactamente iguales a ciertos paneles del cómic, lo cual funciona en algunas instancias, pero no tanto en otras. Y cuando logra desviarse un poco de lo que pudimos ver en la novela gráfica, nos presenta escenas que, aunque resultan interesantes y logran desarrollar mejor a algunos personajes secundarios, son innecesarias para la trama principal.

A diferencia de la obra de Alan Moore, la película de The Killing Joke comienza con un prólogo narrado por Bárbara Gordon, alias Batichica (voz de Tara Strong). En él, vemos como la compañera de Batman (voz de Kevin Conroy) se obsesiona con eliminar al hijo de un ex jefe de la mafia de Ciudad Gótica (voz de Maury Sterling) y llega a experimentar el vacío emocional del que tanto le ha hablado su mentor. Adicionalmente, nos enteramos de que Bárbara tiene sentimientos por Batman, razón por la cual está harta de que sea tratada como una simple aprendiz o una niña, incluso. Esto culmina, sorpresivamente, con ambos personajes teniendo sexo sobre el techo de un edificio.

El prólogo termina con Bárbara retirándose del mundo de la lucha contra el crimen. Meses después, la película por fin comienza con la historia de la novela gráfica. El Guasón (voz del gran Mark Hamill) se escapa del Asilo Arkham, va a la casa de Bárbara, le dispara (no la mata; la deja paralítica) y rapta al comisionado Gordon (voz de Ray Wise). Al enterarse de todo esto, Batman va a rescatar a su viejo amigo a una suerte de feria abandonada que el Guasón ha obtenido, lo cual resultará en un conflicto tanto físico como mental.

Comencemos por deshacernos del elefante en la habitación: el infame prólogo. Entiendo que para poder desarrollar un largometraje, el guionista, Brian Azzarello, tenía que agregar material nuevo; simplemente no bastaba con lo que Moore había escrito en la novela gráfica. Sin embargo, no estoy seguro de que haya tomado el mejor camino. Lo que hace el prólogo es desarrollar el personaje de Bárbara; presentar con innegable efectividad sus motivaciones, sus sentimientos hacia Batman, y el hecho de que, quizás, no sea tan fuerte como su mentor a la hora de enfrentar sus miedos.

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Como una historia individual, esto funciona bastante bien. De hecho, el prólogo tiene un claro comienzo, medio, y final; es casi como un cortometraje previo a la historia principal. Pero como parte de The Killing Joke, como algo que se supone debería servir para enriquecer la experiencia de ver esta novela gráfica en formato animado en la pantalla grande, no termina de convencer.

Como mencioné líneas arriba, The Killing Joke trata sobre la relación entre Batman y el Guasón. Por ende, ¿por qué era necesario desarrollar a Batichica con este prólogo? ¿No hubiese sido mejor presentar algo más relacionado a Batman y el Guasón, para que la trama principal afecte más a aquellos que no hayan leído los cómics? Es cierto que, gracias al prólogo, el ataque del Guasón a Bárbara me afectó más a nivel emocional, pero creo que ese no era el punto de la historia original. Dicho ataque era solo un catalizador para poner a Batman en acción; no estoy diciendo que esto esté bien (de hecho prefiero a un personaje femenino bien desarrollado en vez de maniquí sin profundidad) pero definitivamente funcionaba mejor en el cómic que en la cinta.

Además, esto crea un serio problema con el final de la historia. La conclusión de The Killing Joke la película es casi exactamente igual al de la novela gráfica. En él, después de su enfrentamiento, Guasón le cuenta un chiste a Batman, y ambos terminan riéndose hasta que la cámara baja y nos muestra las gotas de lluvia cayendo sobre el suelo. Se trata de un momento de desesperación, de ironía, una situación ridícula pero perfecta que resume la relación entre estos personajes a la perfección. Pero en la película, al convertir a Bárbara en un ex interés amoroso de Batman, el final no funciona. ¿Por qué se reiría Batman junto con el atacante y posible violador de su ex amante? El final se siente repentino, insatisfactorio, lo cual sigue probando que adaptar un cómic de manera tan fiel simplemente no funciona.

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A nivel técnico, la película es cumplidora. La animación no es de la más alta calidad, pero tampoco se ve mal. Los movimientos de los personajes (especialmente durante los combates) son fluidos y los fondos tienen suficiente detalle como para convertir a Ciudad Gótica en una locación creíble. El director, Sam Liu, hace uso de gráficas en 3D de cuando en cuando para agregarle algo de emoción a las escenas de acción más caóticas. Personajes secundarios o de fondo generalmente no se mueven, y el movimiento de las bocas no siempre coincide con las actuaciones de voz, pero Liu al menos usa “trucos” como fondos desenfocados o cambios de foco para darle algo de profundidad a la imagen. The Killing Joke no llega al nivel de las mejores películas 2D de Disney (o al de producciones de la Warner como “Mask of the Phantasm”), pero no se ve mal.

Las actuaciones de voz, como deberán imaginarse, con excelentes. Kevin Conroy es perfecto como Batman; su voz es gruesa e intimidante, pero jamás ridícula. Mark Hamill ES el Guasón; desde la risa maniática hasta la caracterización más tímida que le da al personaje durante algunos flashbacks que explican su historia pasada, el filme definitivamente es prueba de que el buen Luke Skywalker entiende al Guasón a la perfección. Tara Strong logra que sea fácil identificarse con Bárbara/Batichica, y Ray Wise tiene un rol pequeño pero importante como el comisionado Gordon. Definitivamente agradezco que hayan traído la versión subtitulada de The Killing Joke a nuestros cines.

Batman: The Killing Joke es una película casi exclusivamente para fanáticos. Aquellos que no hayan leído la novela gráfica de Alan Moore o que no esté familiarizados con los personajes no se involucrarán emocionalmente (o intelectualmente) con la historia de la película. El resto, sin embargo, disfrutará de lo que Sam Liu y Brian Azzarello han hecho, a pesar del prólogo innecesario y controvertido. Es una pena, de hecho, que la adaptación cinematográfica no haya logrado alcanzar la grandeza de su fuente de inspiración —una novela gráfica tan memorable como The Killing Joke merecía una gran película, no una meramente cumplidora.