Del genocidio blanco perpetrado a la Argentina de los caciques, a un país que ya no existe, trata este documental de formato informativo y pedagógico dirigido por Sebastián Díaz que presenta retratos biográficos de cuatro importantes caciques o lonkos de las regiones de La Pampa y Patagonia (Calfucurá, Cipriano Catriel, Mariano Rosas y Vicente Pincén) que dieron batalla al estado argentino en la llamada Campaña al Desierto. Tres de los cuerpos de estas figuras de la resistencia ranquel fueron profanados de sus tumbas y sus cráneos exhibidos en museos de ese país, y de uno nadie sabe dónde lo enterraron.

Complementan el relato de los hechos ocurridos a finales del siglo XIX, declaraciones de historiadores y antropólogos, citas de libros y documentos oficiales, secuencias filmadas en lugares históricos, imágenes de archivo, y secuencias animadas que recrean los acontecimientos, particularmente los actos de profanación.

La película también tiene la intención de denunciar las políticas racistas y de exterminio que impulsaron aquella campaña militar contra los pueblos originarios que habitaban el centro y sur del territorio argentino, cuyas intenciones podrían resumirse en citas como “La barbarie (india) está maldita y no quedarán en la Pampa ni vestigios de sus huesos”.

Asistimos a descripciones de profanaciones de tumbas y de prácticas genocidas hacia los vencidos, tales como exponerlos intencionalmente a enfermedades como la viruela, o confinarlos en zonas alejadas llamadas emplazamientos de indios. Aparte del ensañamiento del cual fueron víctimas, hombres de ciencia participaron de esa humillación dedicándose a coleccionar y exhibir cráneos y osamentas de indios en museos como el de La Plata y Bariloche. 

Se explica la responsabilidad de Francisco Moreno y Estanislao Zeballos en estos hechos, pero sus roles como usurpadores y traficantes de cabezas tiene que ver con otro ángulo del conflicto relacionado a la apropiación simbólica de una cultura originaria que involucra tanto lo político como el saber científico.

Hay además un afán de restitución histórica en el documental cuando combina los nombres originales de los caciques con los que le bautizaban los blancos, o cuando registra actos simbólicos de reparación como devoluciones de los restos profanados a sus descendientes ranqueles, realizados en este siglo por los museos que antes los exhibían como trofeos. 

Aunque por momentos caiga en exceso de didactismo, “4 lonkos” testimonia la barbarie blanca de los poderes establecidos hacia el pueblo mapuche. Al igual que en “Chaco”, otro documental programado en el Festival, su visión sirve de contraparte al discurso oficial de un episodio de la historia argentina. 

Esta crítica forma parte de nuestra cobertura especial del 2° Festival de Cine Latinoamericano en Lenguas Originarias, que se realiza del 11 al 15 de marzo del 2021.