Un documental del presente año a no perder de vista. Courage (2021) sigue a un trío de actores teatrales moviéndose en una realidad aparente. Bielorrusia, uno de los países que se formó tras la disolución de la Unión Soviética, es a simple vista una nación modelo europea. Sus calles son limpias, su gente luce contenta, hay mucha juventud a la vista, se respira puro desarrollo de la infraestructura en el ambiente. Aunque, ya lo mencioné, todo es aparente.

Estamos frente a un escenario dictatorial. El régimen de Aleksandr Lukashenko se ha atrincherado en el gobierno desde 1994, a algunos años de nacer la nación. Y hay más. No solo es la “única” dictadura en Europa, sino que también el único país que todavía le reza a las fantasías soviéticas, específicamente las estalinistas. Claro que eso no los convierte en comunistas, tomando en cuenta que hasta los mismos comunistas bielorrusos pasaron al exilio dada la letal represión que se vivió hasta a principios del 2000. Puro estalinismo. Pero, volvamos al documental: es el 2020 y un trío de actores son proyección de una sociedad que ha decidido tomar las calles y protestar contra el dictador.

El director Aliaksei Paluyan nos acerca a la rutina de estos militantes que se la pasan pensando en cómo pronunciar públicamente –o clandestinamente– sus protestas antigobierno sin ser sorprendidos por una camioneta van al mejor estilo de la KGB, mientras que en sus ratos libres mastican la idea de pasar al exilio o seguir haciendo la lucha. El mecanismo de represión del gobierno de Lukashenko con los años se habrá “suavizado”, sin embargo, siempre hay que estar en guardia. Y aquí viene un punto fundamental del documental. Courage, por un lado, es el panorama de una sociedad que se afinca en las plazas, hace cánticos, hace honores a los caídos, combate a mano limpia con la brutalidad de las fuerzas del orden, ello revisado mediante secuencias muy logradas, mezclando la oda, el dramatismo y el horror, que no están lejos de un retrato bélico, y, por otro lado, es el de la revisión histórica, la década del 90 y del 2000, tiempos álgidos que gritan historias de lesa humanidad, el de mártires, la memoria, un todo que sirve de estímulo que persuade a los protagonistas a seguir en pie de lucha. Pura resistencia.