A veces la vida nos transforma completamente en un segundo, cuando menos lo esperamos. Da un giro de 360 grados y ya no sabemos qué hacer, cómo reaccionar ni cuál será nuestro futuro. No nos damos cuenta de que nos hemos convertido, inevitablemente, en otra persona. Esto es lo que le ocurre a Rubén Stone (Riz Ahmed), un baterista que pierde la audición de un momento a otro, en la muy interesante cinta estadounidense “Sound of Metal” (2019), dirigida por Darius Marder.

Nominada a seis premios Oscar este 2021 (de los que se llevó los correspondientes a Mejor Sonido y Mejor Edición), a un Globo de Oro y cuatro BAFTA (ganó dos categorías), este intenso largometraje es un análisis de los seres humanos cuando se enfrentan, de improviso, a retadoras situaciones límite.

Las actuaciones son bastante convincentes. El baterista Rubén se apoya en su compañera Lou (Olivia Cooke) para tratar de superar la muy grave sordera progresiva que lo aqueja y amenaza con alejarlo por completo de la música que ambos realizan en una banda. Podemos apreciar cambios físicos en ambos personajes a lo largo del film (los que efectúa Lou son los más llamativos), que son, a la vez, representativos de la transformación interna que ambos experimentan.

Sin embargo, es Paul Raci (quien interpreta a Joe), el director de un centro de rehabilitación para sordos, quien destaca sobre los dos protagonistas. Por su notable rol recibió más de 20 nominaciones a premios (entre ellos, el Oscar y el BAFTA, y ganó el Independent Spirit Awards). La serenidad, la comprensión y el sentido de justicia que transmite Joe no son valores suficientes para conducir al impulsivo Rubén a tomar las mejores decisiones.

El director Darius Marder nos muestra, de manera cronológica, la desesperación de Rubén por recuperar su vida previa a la sordera. En ese proceso, el baterista descubre que podía ser alguien positivo: un integrante del centro que aporte sus conocimientos musicales a otros sordos. Resulta conmovedor verlo aprender el lenguaje de señas y comunicarse bien con los demás compañeros del centro.

No obstante, también somos testigos de cómo él arriesga todo por recuperar a su novia Lou, que se ha ido a París a reinventarse como cantante. Volverla a encontrar sería cómo recuperar la vida que había construido junto a ella, aunque ya no reviviría su grupo musical.

Ya en París, el director nos revela cómo Lou ha cambiado al regresar a la casa de su padre y mientras Rubén la ve cantando en francés junto a su progenitor (que toca el piano) en la sala de la casa, se percata que ella no es la de antes ni él tampoco. Los primeros planos de Rubén y Lou en dichos momentos indican que no están en un buen momento emocional, que hay algo incómodo en el interior de ambos, algo muy lejano a la paz.

Aparte, en otra escena, los sonidos robóticos que percibe Rubén al escuchar las campanadas de la iglesia cesan cuando se quita el gorro negro y los implantes cocleares de ambas orejas. Entonces, en medio de ese silencio pacífico que le otorga la sordera parece pensar en qué hará con su vida tras haber arriesgado todo lo que tenía yendo hasta París.

El guion nos muestra, con detalle y lucidez, momentos de claridad y sombra de Rubén, un hombre que podría ser cualquiera de nosotros, enfrentado a la trágica posibilidad de perderlo todo: trabajo, amor, su casa rodante (que es su única propiedad) y la audición. Y no siempre se toman las mejores decisiones ante situaciones límite. Asimismo, cabe resaltar el magnífico y tenso diálogo que Rubén y Joe entablan en el centro de rehabilitación, cuando Joe le pide que se vaya. Ambos actores están fenomenales en esta escena, una de las mejores del film.

Marder logra presentarnos a Rubén tan contradictorio y humano como cualquiera de nosotros. Por eso resulta un personaje muy creíble y “Sound of Metal” nos acerca al mundo de las personas sordas de una manera realista y nada concesiva. Además, trabajando bastante, ellas pueden vencer sus limitaciones físicas. Al respecto, la premiada actriz con sordera Lauren Ridloff (que interpreta aquí a la gentil profesora Diane) es un verdadero ejemplo de superación.

Finalmente, el título de la cinta resume a la perfección los dos significados esenciales para Rubén: el sonido del rock metal, que ha sido una parte fundamental de su vida laboral y personal, así como el sonido borroso de las cosas que los implantes cocleares (hechos de metal) le permiten escuchar, para sobreponerse a la sordera. En conclusión, una película potente, con un tema original, tratado con mucha humanidad y que, acertadamente, nos sumerge en la poco conocida y luchadora comunidad de las personas sordas.

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