Para todo ser humano, no debe existir un suplicio más grande que la pérdida de un hijo o una hija. El vacío y la tristeza que un dolor así puede provocar no es algo que alcance a ser descrito con palabras. La película canadiense-estadounidense “Pieces of a Woman” (2020), del húngaro Kornél Mundruczó, nos acerca, de manera bastante realista, a los efectos emocionales y psicológicos que deja un hecho tan trágico como el mencionado al inicio. No es una cinta fácil de ver por el tema tratado, es densa, incómoda, pero está muy bien realizada y muestra varios momentos de una profunda y humanísima tristeza.

La historia está planteada principalmente desde el punto de vista de Martha (Vanessa Kirby), la guapa mujer que, con ilusión, pronto dará a luz a su hija Yvette. El ingeniero Sean (Shia LaBeouf) es su pareja y se llevan armoniosamente hasta que Martha pierde, en su propia casa, a su bebé al nacer. Después ocurre un quiebre afectivo total en la relación y Elizabeth (Ellen Burstyn) tratará de que su hija meta en la cárcel a Eva (Molly Parker), la partera acusada de negligencia y mala praxis. El largometraje es la lucha diaria de Martha por reencontrarse consigo misma tras la atroz pérdida que ha sufrido. 

El director Mundruczó nos muestra la comprensible transformación de Martha durante su búsqueda de liberación del dolor, de sanación de su durísima etapa de duelo. Pero en ese proceso también debe lidiar con su dominante madre, que la presiona constantemente para resolver las cosas a su manera. Incluso, Elizabeth encuentra la forma de deshacerse de su yerno Sean, a quien menosprecia y rechaza.

Hay numerosas sugerencias visuales interesantes en la cinta. Tal vez la más notable es que el puente incompleto del inicio recién se ve terminado cuando Martha ha concluido su proceso interior de sanación, casi al final de la historia. Otro momento metafórico es el del perro caminando en la calle cubierta de nieve, justo cuando Sean acaba de ser sobornado por su suegra para que se aleje de Martha.

También hay muchos silencios expresivos en la cinta. La utilización de la música de cámara es muy reducida, pero siempre pertinente. Varios de los momentos más poderosos y conmovedores de “Pieces of a Woman” ocurren sin que se diga una sola palabra. Un perfecto ejemplo de esto es cuando Martha ve, por primera vez, su foto junto a su hija recién nacida. Otro momento es cuando Sean y Martha se separan de manera definitiva en el aeropuerto.

El guion es estupendo. Se desarrolla con admirable sobriedad ante un tema muy delicado. En diversas escenas se aprecia que una situación cotidiana tiene connotaciones profundas. Por cierto, el crucial momento del áspero diálogo entre Martha y su madre Elizabeth en la casa de esta última es realmente impactante, dolorosamente sorprendente.

Otro mérito de esta cinta es que aborda un tema muy poco tratado en el cine con un hondo respeto hacia la capacidad de decisión de la protagonista: una madre en prolongado duelo. Si alguna objeción hubiera que hacerle al film, sería su final. Si bien es bastante esperanzador, quizás podría haberse manejado con una mayor claridad, acercando más la cámara a Martha y a la pequeña Lucy cuando están conversando en el árbol. No obstante, esta es una película valiente, arriesgada, sin ninguna intención comercial, que tocará las fibras más profundas de cualquier padre o madre que la vea.

La británica Vanessa Kirby ganó la Copa Volpi del Festival de Venecia y también fue nominada a los premios Oscar, BAFTA y Globo de Oro a Mejor Actriz por su vehemente interpretación de Martha. Asimismo, sería injusto no destacar la excelente actuación de Ellen Burstyn como Elizabeth, la dominante y no pocas veces antipática madre de Martha (fue nominada a varios galardones por su rol también). Además, la cinta fue nominada al León de Oro en el Festival de Venecia y Kornel Mundruczó recibió el Young Cinema Award en el mismo certamen. Finalmente, el legendario Martin Scorsese fue el productor ejecutivo del film, lo cual avala su innegable calidad cinematográfica.

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