Emerald Fennell es la directora y guionista de Promising Young Woman (2020), una película que cuenta con Carey Mulligan, Bo Burnham y Alison Brie en los papeles principales y que formaría parte de las historias de venganza femenina, como Revenge (2017), de Coralie Fargeat y Baise Moi (2000), de Virginia Despentes, entre otras.

Promising Young Woman se centra en la vida Cassandra (Cassie, interpretada por Mulligan) una mujer que no puede superar la muerte de su mejor amiga, Nina, quien fue víctima de un asalto sexual grupal en una fiesta universitaria cuando ambas estudiaban medicina.  Así, el guion nos va mostrando cómo el propósito de vida de la joven se ha subvertido: de ser potencialmente una doctora pasó a poner su vida al servicio de la revancha. En una primera lectura de la cinta podríamos decir que se trata de una producción que espera que la audiencia se pregunte qué hubiese pasado si el crimen no hubiese sucedido, si las dos chicas hubiesen podido seguir sus vidas como doctoras. Sin embargo, la naturaleza de la venganza de Cassie contra quienes cometieron o permitieron el delito es, como ya han reseñado otros medios, de naturaleza psicológica y no de carácter violento. Esto se debe en mi opinión  a que Cassie no quiere quiere violar ni matar a los victimarios y a sus cómplices (como le sucedió a Nina, quien terminó suicidándose, como se nos da a entender), sino que quiere que ellos experimenten la misma tortura que ella como amiga de la victima sufrió. Analicemos esta particularidad ahora.

La tortura que aplica Cassie consiste en hacer que las personas se pregunten: ¿y si yo hubiese podido… (ayudar, darme cuenta de algo, preocuparme más, etc.)? Por eso, el guion hace que la protagonista busque a los perpetradores del crimen y a sus amigos para colocarlos en situaciones en las que deben hacerse esas interrogantes. Recordemos la escena cuando Cassie emborracha a Madison, una de las amigas de los criminales, para que le quede la duda de si fue violada por un hombre en un cuarto de hotel, con el objetivo de que tenga que salir a buscar respuestas desesperadamente en otra parte, tal como le ha sucedido a Cassie. Aquí el mensaje de la película es sutil, pero poderoso: como víctimas, Madison es solo el reverso de Cassie, porque ninguna tiene a dónde acudir. La primera es una mujer de clase alta que tendrá que “lavar los trapos sucios en casa” y la segunda no tiene un interlocutor al cual acudir como víctima de un trauma. Además, el guion deja claro que Madison no está muy dispuesta a asumir su culpa como espectadora de un crimen, y Cassie no puede asumir una culpa que no sabe que carga, pues ella no está consciente de que no es responsable de la muerte de Nina. 

Esa necesidad que tiene Cassie de que los demás sientan lo que ella ha sentido durante años se debe a un desplazamiento del papel de víctima, pues ella se ha colocado en el lugar de Nina, es decir, se ha convertido en el sujeto que debe ser vengado. Personalmente, creo que esta es la herramienta más poderosa del guion porque hace que la película no sea solo otra cinta más del género de venganza femenina. Me explico: en Promising Young Woman, Cassie es su propio agente vengador sin saberlo, y el crimen que no cometió es al mismo tiempo detonante y telón de fondo de su trama. Sin embargo, pareciera que ella tuviera que insertarse en la cadena criminal a la cual no pertenecía originalmente (en una escena hasta secuestra a una menor de edad) para revivir una y otra vez el martirio que pesa sobre ella. 

Al convertirse Cassie en el sujeto a ser vengado, la película realiza un aporte al género porque transmite la idea de que no se trata de competir con la típica venganza masculina (generalmente muy violenta), sino que prefiere apostar por otros elementos, como el juicio al agresor y la importancia del activismo. Un ejemplo de esto sería el hecho de que Cassie lleva ropa provocativa a los bares en los que conoce a tipos supuestamente buenos, solo para revelar después que no necesita ayuda. Esto es un claro guiño a la idea de que la vestimenta de una mujer no puede justificar una violación. Igualmente, la joven usa su voz para confrontar directamente al sistema educativo en la escena en la que habla con la decana de la facultad de medicina de la universidad a la que asistía. Y en otras escenas, se ve cómo se toma el tiempo de reeducar a sus víctimas sobre el trato que debe darse a una mujer que ha bebido. Por último, Cassie podría ser cualquier feminista mayor de 30 años que no está casada, no tiene un futuro promisorio ni pareja estable, en contraste con las protagonistas de películas de venganza que utilizan la fuerza y parecen todopoderosas. 

La película ha sido llamada agridulce, especialmente por el final, el cual no voy a estropearle a nadie. Pero a mi juicio, lo que la hace agridulce son las referencias pop que la película muestra. Desde canciones icónicas del género hasta los colores pasteles de las uñas y del vestuario de la protagonista, nada de ello simboliza feminidad o romanticismo, sino un peso muerto sobre la protagonista, una pincelada de inocencia que ha perdido. Como el pedazo de colorante artificial con el que se adornan los pasteles infantiles y que sobre todo los adultos dejamos de lado. 

En cuanto a la masculinidad en la cinta, me parece que hay una crítica acertada, porque la película sugiere que esta opera en un sistema basado en la confianza mutua entre las autoridades y una élite privilegiada que no cederá nunca, ni siquiera ante lo evidente: que Nina tenía cicatrices en su cuerpo luego del abuso, que circuló un video en el que se ve claramente el crimen, y que al final ella se suicida. La cinta entonces quiere darnos un mensaje muy duro: que en el sistema en el que vivimos nadie es inocente hasta que los culpables y los cómplices quieran hacerse cargo de lo que hacen. Como si los crímenes que están a la vista pudiesen despacharse con aquel triste argumento que muchos hombres usan al ser agarrados siendo infieles: “un momento, esto no es lo que parece”. Y de todos los mensajes posibles para una cinta como esta, este es definitivamente, a mi juicio, el más trágico de todos.