Las rutinas o la representación de la cotidianidad son patrones y estímulos claves en el cine documental actual. Directores jóvenes han enfocado su curiosidad por atender y empatizar con las acciones habituales que son casi imperceptibles dentro de una realidad acelerada y artificiosa como todo aquello que provee las tecnologías digitales. Campeshino (2021), del director Marco Alvarado -proveniente de la región San Martín- es una de esas búsquedas fílmicas que aspira a contemplar y revalorar un accionar “invisible”. La figura de un hombre realizando sus labores dentro de un ámbito rural no presume un carácter extraordinario. Lo cierto es que, si se la enfrenta a esa realidad ficticia a la que refiere el mundo digital, este anciano se convierte en caso excepcional dentro de la cotidianidad. Pienso en una generación zombificada por los dispositivos celulares y, del otro lado, un viejo que luce incansable. Su ritmo laboral, o simplemente llamarlo un ritmo de vida, se denota vertiginoso. Es además una contradicción a su longevidad —al menos para la perspectiva de una comunidad digital— e incluso a sus condiciones de vida. A propósito, Alvarado no desea bosquejar un retrato menesteroso o fabricar alguna urgencia social. Campeshino es una mirada objetiva a un accionar que poco a poco va sugiriendo un gesto de admiración. La toma a un ocaso no figura como un declive, sino más bien como la definición de un retrato indomable que casi se camufla con la naturaleza que le rodea.

Tiempos de totora (2021), por su lado, es a simple vista otro retrato de una rutina, en este caso, el de un fabricante de caballitos de totora y pescador. Pero lo que presume ser otro ejemplo de vida que navega a contracorriente de su época, se orienta a evocar hacia un discurso testimonial. En distinción a Campeshino, aquí el protagonista describe sus hábitos mientras que lo vemos ejecutarlos. Ahora, el director trujillano Douglas Juárez registra visual y oralmente no por el único deseo de ampliar o puntualizar esos hábitos tradicionales que refiere su protagonista. Tiempos de totora toma por excusa la contemplación de una rutina para hacer un llamado de urgencia. El pescador en cuestión, de esa manera, se convierte en portavoz del colectivo de pescadores artesanales que, actualmente, desde el arribo de la pandemia, se encuentran en un punto crítico dado que muchos de ellos dependen exclusivamente de esa práctica. Esta demanda de asistencia social, más allá de solicitar auxilio económico, extiende también un mensaje de que una tradición milenaria está en riesgo de ser arrasada. Sea habla así entonces de una necesidad de proteger a una comunidad laboral específica y a un saber cultural.

En extensión a los escenarios golpeados por los efectos del COVID-19, se encuentra la película del piurano Joe Menacho y el limeño Ralp León Arias, la cual nos presenta el caso de una enfermera y sus vivencias previas al escenario pandémico. En un terreno de la ficción, Ciclo de vida (2020) resultaría una historia dramática, casi un filme de sobrevivencia. Luego de sufrir una inundación, la pérdida de sus bienes y la depresión emocional, una mujer pasará a ser enfermera natal en plena lucha contra el COVID-19. Estamos hablando de una sucesión de hechos que menguarían la fortaleza de cualquier mortal, pero que en el caso de esta protagonista se revela una resistencia y también un estímulo por repeler una crisis mundial que hasta el momento no anuncia culminación cercana. De ahí por qué pienso en películas de sobrevivencia, en donde personajes son atacados por las circunstancias, pero eso no hace más que fabricar a un individuo que se acondiciona, se defiende, se niega a perecer y de paso se abraza a cualquier incentivo de vida. En este caso, el incentivo de esta mujer es ser parte de un acto que ayudar a preservar la vida dentro de un escenario incierto que más bien limita las posibilidades de sobrevivencia. Ciclo de vida es, por un lado, una mirada optimista dentro de una situación pesimista y, por otro, un homenaje a los grupos de asistencia de salud.

Podrán ver estas películas, de manera gratuita del 11 al 17 de octubre, en el sitio web del Festival de Cine de Trujillo.