A inicios de marzo del 2020, Miguel Barreda Delgado (Lima, 1967), reconocido director radicado en Arequipa, tenía todo listo para el estreno de su cuarto largometraje “La cantera”, que pudo presentar por primera vez en público en el Festival de Lima 2019, pero que aun no había llegado a las salas comerciales. Estaba en esas correrías cuando nos invadió el virus, y todo se detuvo.

Han pasado 19 meses para que Barreda nuevamente logre asegurar una fecha de estreno para su última película. Será este 14 de octubre en el que podamos ver su más reciente film, una historia de relaciones filiales, traiciones y venganzas, protagonizada por el debutante Carlos Rudas, junto a los más experimentados Andrea Pani Laura y John Dávila.

Con motivo de este postergado estreno, conversamos con el director Miguel Barreda:

Miguel, ¿cuánto tiempo ha tomado el proceso de creación de “La cantera”, desde la escritura de la primera versión del guion, hasta la filmación y el estreno en salas? 

Trece años. Después de tener una primera versión del guion, el proyecto pasó por varios talleres de desarrollo y mercados a nivel nacional e internacional. Se postuló a concursos de fondos, se hicieron y deshicieron pactos con posibles coproductores, y entretanto desarrollé y produje otros dos largometrajes [“Ana de los Ángeles”, “Encadenados”]. Es así que, en 2016, con un proyecto más maduro, ganamos un fondo concursable del Ministerio de Cultura para poder realizar el proyecto. El rodaje se llevó a cabo en junio y julio de 2017, y la película quedó terminada a mediados de 2018. Se estrenó en el Festival de Lima en 2019, en el que obtuvo una mención honrosa, y su estreno en salas comerciales estaba previsto para marzo de 2020.

Miguel-Barreda
Miguel Barreda Delgado, director de “La cantera”.

El guion se inspira en “Hamlet” de William Shakespeare y rescata temas como la impunidad y la búsqueda de justicia. ¿Te interesaba hacer un comentario implícito sobre el contexto político actual en Perú?                                          

Yo creo que una película, como muchas otras manifestaciones culturales, reflejan o responden al contexto en el que han surgido ya sea de manera directa o metafórica. Obviamente la búsqueda de justicia y la lucha contra la impunidad son rasgos lamentablemente característicos de una sociedad como la peruana. Y es allí que uno descubre la vigencia de un contenido como el del drama shakesperiano tras varios siglos de haber sido escrito.

¿Cómo definiste el estilo visual de la película junto al director de fotografía Leandro Pinto, en especial en las escenas filmadas en las canteras?

El reto principal para la fotografía en las canteras era enfrentarse al intenso resplandor, a las grandes superficies que reflejan la luz del sol abrasador. Si bien nos sentimos tentados a optar en un primer momento por una fotografía de fuertes contrastes, con una casi total ausencia del color, nos dimos cuenta de que la cantera podía ofrecer una gama de matices muy amplia, sobre todo considerando que el drama que mostramos no es únicamente el resultado de un conflicto entre “buenos” y “malos”, sino que los personajes tienen muchas aristas, motivaciones, obligaciones y urgencias. Por eso se optó por una fotografía que respetara las luces y tratara de controlar las sombras (lo único controlable) para detectar los matices que a simple vista parecen no existir.

El protagonista Carlos Rudas Apaza hace su debut en cine. ¿Cómo trabajaste junto a él toda la carga emocional y psicológica de su personaje, un huérfano que busca venganza?

He tenido el privilegio de trabajar junto a un joven actor que supo aportar su talento e intuición a la construcción de un personaje que requería una manifestación de emociones muy precisa a partir de un trauma. Creo que Carlos entendió rápidamente la forma en que queríamos mostrar a su personaje y su instinto lo llevó a ejecutar con exactitud una serie de acciones sin sobrecargas. Para mí ha sido muy grato descubrir el personaje junto a Carlos, sin la necesidad de teorizar más de la cuenta. Lo encontramos en un proceso basado en acciones y reacciones concretas.

La película se ha exhibido en los festivales de Lima, Trujillo, Cinesuyu, la Semana del Cine, Mérida y La Plata. ¿Cuál ha sido la recepción del público en estos distintos encuentros de cine?

En general, muy positiva. Lamentablemente la mayoría de festivales en los que se ha exhibido la película desde el año pasado se han llevado a cabo de forma no presencial, por lo cual no ha sido posible recibir las opiniones del público de forma directa, pero las reacciones favorables se basan sobre todo en la forma en que la película mantiene la tensión de los espectadores, en la verosimilitud de las acciones y en el integrar a la cantera como un personaje más.

“La cantera” es una película arequipeña. En los últimos años, se han estrenado algunas producciones regionales en la cartelera de Lima y de otras ciudades. ¿Qué se puede mejorar para que esas películas tengan menos dificultades en la exhibición y permanencia en salas?

Yo creo que una política consecuente de descentralización -en todos los ámbitos- puede aportar a que las producciones que se realizan fuera de Lima tengan llegada a todo el territorio del Perú. Tenemos una enorme diversidad de propuestas audiovisuales en cuanto a géneros y estilos que merecen ser conocidas. Obviamente la “cuota de pantalla” es una exigencia que muchos cineastas sostenemos desde hace varios años, pero esta se topa con limitaciones referidas en el sistema económico que asume el orden constitucional del país. No obstante, creo que muchos empresarios exhibidores se están dando cuenta del valor que tienen las alternativas que ofrece el cine nacional y que hay un público ávido de conocer esas obras que no se limitan a repetir fórmulas. Paralelamente creo que también se debería trabajar en la creación de un circuito alternativo, con salas de condiciones técnicas similares a las de los multicines, que sea el “entorno natural” para muchas producciones locales. Es una tarea pendiente para el Ministerio de Cultura y otras entidades públicas y privadas.

Te formaste en cine en Alemania y tuviste entre tus maestros a Béla Tarr. ¿Cuáles consideras que son las principales lecciones de él que han influido en tu trabajo?

Una de las cosas más importantes que aprendí con Béla Tarr fue a confiar más en el instinto que en el guion, a darle más importancia al ritmo que a la estructura, y a concentrarse más en las imágenes que en las “historias”. Si bien lo que hago es cine narrativo, prefiero confiar en la intuición de los espectadores para atar cabos sueltos, que sobrecargarlos con información y tratar de convencerlos de algo, ya sea mi forma de ver el mundo o cualquier otra cosa. La forma de trabajar de Béla Tarr puede sonar como una pesadilla para los equipos de producción, sin embargo, su forma de tomar decisiones basadas en el uso óptimo de los recursos disponibles me enseñó a buscar un equilibrio entre lo posible y lo realmente necesario. Y, además, aprendí a detectar el momento dramático en situaciones que a simple vista podrían parecer triviales. Su manera de aprobar algo era decir: “Se ve bien, muy triste, muy humano…”.

la-cantera-rodaje-pelicula-arequipa
Rodaje de “La cantera” (Arequipa, 2019)

Entrevista realizada por Juan Carlos Ugarelli, el 9 de octubre de 2021, vía email.