Palm Trees and Power Lines

Dirigida y escrita por Jamie Dack.

Protagonizada por Lily McInerny y Jonathan Tucker.

El concepto de grooming es increíblemente perturbador, la idea de un adulto manipulando a un niño o una niña para comenzar una relación sexual resulta increíblemente asquerosa para cualquier ser humano decente. Es en esa idea, sin embargo, que se termina enfocando “Palm Trees and Power Lines”, un drama incómodo y extraordinariamente actuado. Lo que tenemos acá es una experiencia que seguramente no querré tener otra vez, pero que a pesar de ser fallida y por momentos algo tediosa, no me arrepiento de haber visto.

La novel Lily McInerny interpreta a Lea, una adolescente de diecisiete años que vive en un aburrido pueblo de californiano. Está de vacaciones, así que pasa la mayoría de sus tardes tomando sol, nadando, conversando con su mejor amiga, o en reuniones banales con sus compañeros de colegio. Un día conoce a Tom (Jonathan Tucker), un hombre de 34 años que rápidamente entabla una relación con ella, luego de “salvarla” de un agresivo cocinero de restaurante. Es así que comienza el grooming —con un adulto manipulador aprovechándose de una adolescente vulnerable, que se encuentra frustrada por estar rodeada de chicos inmaduros, y por tener a una madre que no le hace mucho caso.

El trabajo de ambos actores es impecable, haciendo que uno verdaderamente se crea la relación que gradualmente se va desarrollando entre Lea y Tom. Tucker se mete de lleno en este despiadado personaje, demostrando paso a paso cómo va manipulando a Lea, mostrando todas las “banderas rojas” del mundo desde el primer segundo, tornándose posesivo y realizando declaraciones falsas de “amor”. Por su parte, McInerny demuestra ser una excelente actriz a pesar de su nula experiencia previa, interpretando a Lea como una chica que recién está averiguando qué hacer con su vida, permitiéndole a uno empatizar con ella en todo momento, y haciendo que los momentos horribles se sientan así. “Palm Trees and Power Lines” es, pues, el tipo de película que le romperá el corazón a muchos espectadores.

Lo cual no quiere decir que funciona al cien por ciento. Cierta subtrama relacionada a la mamá de Lea (Gretchen Mol) se siente algo superficial, por ejemplo, haciendo uso de estereotipos que contrastan con la relación central tan dolorosamente verosímil. Y se podría argumentar que Dack no sabe cuándo acabar la película, agregándole un par de finales que podrían haber sido obviados. Pero fuera de eso, lo que tenemos acá es una película potente y devastadora, que felizmente nunca culpa a la víctima (a pesar de caracterizar a Tom como alguien perturbador desde un inicio, como debía ser), y que más bien logra entrelazar un mensaje importante con una historia bien narrada. “Palm Trees and Power Lines” no será para todo el mundo, pero quienes se animen a verla, probablemente no la olvidarán.

Am I OK?

Dirigida por Stephanie Allynne y Tig Notaro.

Escrita por Lauren Pomerantz.

Protagonizada por Dakota Johnson, Sonoya Mizuno, y Kiersey Clemons.

Am I OK?” es el tipo de película con la que me ha dado mucho gusto terminar este Festival de Sundance, especialmente luego de ver algo tan fuerte e incómodo como “Palm Trees and Power Lines”. Se trata de un drama romántico queer, en donde una mujer de 32 años tiene que volver a conocerse a sí misma, lidiando con las complejidades de su relación con su mejor amiga, así como los sentimientos que tiene hacia una nueva persona. Se siente bastante personal y bastante honesto, y gracias a un tono apropiadamente ligero, termina convirtiéndose en una experiencia encantadora.

Dakota Johnson (de quien ya me he vuelto un fan) interpreta a Lucy, una artista frustrada de 32 años que pasa los días trabajando en un spa, y saliendo a comer o tomar con su mejor amiga, la publicista Jane (Sonoya Mizuno). Luego de una experiencia incómoda con uno de sus amigos, sin embargo, Lucy se da cuenta de algo: le gustan las mujeres. Intentando lidiar con esto, y con el hecho de que Jane se va a mudar a Londres por su trabajo, nuestra protagonista comenzará una suerte de relación con Brittany (Kiersey Clemons), la nueva masajista del spa que podría (o no) ser gay.

Las historias tipo coming-of-age no son nuevas en el mundo del cine; y hasta se podría argumentar que las películas del autodescubrimiento sexual tampoco lo son. A pesar de no ser particularmente novedosa, “Am I OK?” termina encantando debido a sus sólidas caracterizaciones, y a lo realista que se termina sintiendo la experiencia en general. Dakota Johnson logra interpretar a Lucy como un manojo de ansiedades, una mujer que le tiene miedo al cambio y a tomar riesgos, y que, a pesar de ello, tiene que intentar lidiar con esta nueva etapa de su vida. Como Jane, Mizuno es particularmente encantadora, por más de que sea caracterizada como una mujer controladora. Y la Brittany de Kiersey Clemons se hace querer, logrando mucha química con Johnson.

Se podría argumentar que la narrativa en general es bastante previsible. Y sí, es cierto que la tradicional pelea que sucede justo antes del tercer acto (usualmente entre parejas, y en este caso, entre dos mejores amigas) no funciona del todo, sintiéndose algo apresurada, especialmente en cómo es solucionada. Pero las directoras Allynne y Notaro logran compensar todo aquello con actuaciones encantadoras, bastante humor —el cameo de Notaro es de lo más gracioso que tiene la película para ofrecer—, y la sensación de que uno está viendo gente real pasando por problemas reales. Sean gays o no, resulta muy fácil empatizar con Lucy, y para cuando acaba la película, uno hasta se queda con ganas de ver qué más pasará con su vida. Puede que no sea un filme trascendental o particularmente original, pero “Am I OK?” definitivamente es de lo más entretenido —y ligero— que haya visto en este Festival de Sundance.