Los anticuerpos que genera el concepto de comedia romántica pueden ser fácilmente explicados por la saturación que ha sufrido el género con películas que se guían de una fórmula en la que predomina la conclusión sencilla que funciona como un crowd pleaser y poco más. Quizá por ello es por lo que, en los últimos años, son muy pocas las cintas de este tipo que han logrado convencer tanto a público como a crítica. La salvación, dadas las condiciones actuales de la industria, no se vislumbra desde algún lugar que no sea el cine independiente y tal parece ser que es Cooper Raiff, director texano de apenas veinticinco años, quien se postula como el abanderado de la renovación de las romcoms. Con Cha Cha Real Smooth, Raiff, que escribe, dirige y protagoniza sus filmes, ha obtenido el premio del público en el Festival de Sundance en enero de este año, llamando la atención de Apple, que desembolsó 15 millones de dólares para obtener los derechos para su plataforma de streaming, lugar al que finalmente ha llegado este mes.

Cha Cha Real Smooth se centra en Andrew (Cooper Raiff), un chico de veintidós años que recién termina la universidad, pero no tiene claridad sobre que es lo siguiente que debe hacer con su vida. Su novia ha decidido finalizar con su relación e irse a Barcelona, por lo que él regresa a la casa de su madre (Leslie Mann) en Nueva Jersey para ahorrar dinero trabajando en un restaurante de comida rápida. Andrew, además, consigue un trabajo adicional animando los bar mitzvá de los compañeros de David (Evan Assante), su hermano menor. En estos eventos conoce a Domino (Dakota Johnson), una mujer alrededor de sus treintas, quien es madre de Lola (Vanessa Burghardt), una niña con autismo. La conexión entre Andrew y Domino, a pesar de la diferencia de edad, es instantánea. Sin embargo, Andrew también logra ganarse la confianza de Lola, por lo que Domino le ofrece trabajo como niñero de la menor.

Podemos decir que Cha Cha Real Smooth es la continuación lógica de Shithouse, ópera prima de Raiff en la que el protagonista era un universitario con problemas de adaptación a un entorno lejano a su hogar, pero que en su desarrollo argumental se notaba muy cercano al Richard Linklater de la trilogía Before, si bien Raiff combina la comedia romántica con arcos propios de un coming-of-age en los que sus protagonistas aprenden de sus errores, inherentes a alguien que actúa inocentemente sin intenciones ocultas y ausente de maldad. Particularmente, para su cinta más reciente tenemos una trama con cierta similitud a El graduado (Mike Nichols, 1967) y tintes de (post) mumblecore que se asemejan, en cierta manera, al Noah Baumbach de Kicking and Screaming (1995) y Frances Ha (2012). No me animaría a augurar el nacimiento de un nuevo subgénero o el resurgimiento de la corriente cinematográfica, pero sí percibo una tendencia -en la que Cooper Raiff y su Cha Cha podrían incluirse- a tener más largometrajes que apuestan por plasmar un coming-of-age con protagonistas en edad adulta, como en las recientes The Worst Person in The World (Joachim Trier, 2021) y tick, tick… BOOM! (Lin-Manuel Miranda, 2021).

El elemento diferenciador, sin embargo, que Cooper Raiff implanta en su obra es la construcción de un ambiente muy íntimo en el que no hay otras complicaciones más que las vicisitudes emocionales que atraviesan los personajes, generando la grata impresión de que nos está contando experiencias que él mismo ha vivido de la manera más honesta posible, pues aunque todos los personajes tienen un desarrollo limpio que no cae en estereotipos, los hechos suceden en torno al propio Andrew, permitiendo que la atmósfera que recubre cada parte del relato sea tan amistosa emocionalmente como la personalidad que proyecta él mismo, ya no solo como protagonista, sino como la persona que está detrás de este. A partir de allí es que se entiende a la perfección, tal como podría mencionarse a Woody Allen con su Annie Hall (1977), que Raiff se reserve el protagónico para sí mismo, tarea en la que, por cierto, no decepciona en lo absoluto, aunque sea Dakota Johnson -que ejerce de productora de la cinta por primera vez, además- la que se luzca en el papel de mujer enigmática y seductora que es igualmente sensible por llevar una vida que no es la que necesariamente prefiere (salvando distancias con su papel en The Lost Daughter, que bien se le acomodan estas características). Johnson es un componente imprescindible para redondear el espíritu optimista de la película, pues aún en la aparente confusión en la que se encuentra, no arroja culpas sobre Andrew ni mucho menos sobre Lola (gran trabajo también de la actriz Vanessa Burghardt, quien es autista en la vida real). 

Cha Cha Real Smooth, cuyo nombre es mencionado en medio de la trama por si están en busca de alguna explicación, no tiene temor de visitar lugares comunes de las comedias románticas, como en la primera secuencia en la que vemos a Andrew de niño sufriendo su primera decepción amorosa al no ser correspondido por una animadora de una fiesta infantil, bastante mayor que él por supuesto. Sin embargo, las intenciones del guion son tan transparentes y está adornado por un humor tan simpático que rápidamente encuentra el camino para no perderse en lo ordinario, por más que el enfoque de la película sea la propia cotidianeidad de personajes que lidian con sus emociones y que, por el orden lógico de las cosas, se decepcionan a sí mismos y decepcionan a los demás, contrapesado con el mensaje intrínseco de no cargar con todas las culpas, sino con los mejores recuerdos.

Cha Cha Real Smooth es uno de los mejores estrenos del año y no me sorprendería que tuviera alguna nominación a mejor guion original en los siguientes premios de la Academia, pero no sería eso lo mejor que podría decir de esta película. Lo realmente valioso del film es que Cooper Raiff ha confirmado que no es una promesa, sino una realidad pues, a pesar de su juventud, ha conseguido imponer un estilo fresco y auténtico en sus historias que le augura una carrera repleta de éxitos.