[Crítica] “Lightyear”, disfrutable y previsible por partes iguales

[Crítica] “Lightyear”, disfrutable y previsible por partes iguales

Luego de que las películas de “Toy Story” acabaron con la cuarta entrega hace unos años, la mayoría de fanáticos de Pixar creían que ya nunca más veríamos a sus protagonistas en la pantalla grande… pero estaban equivocados. Hasta cierto punto. “Lightyear”, la más reciente producción de una de las mejores empresas de animación de los Estados Unidos, no es una secuela más de la saga de Buzz y Woody. Lo que tenemos acá es un spin-off que se concentra en la versión “real” del astronauta que vimos como juguete en las otras películas; supuestamente, la película que Andy vio en el mundo de “Toy Story”, y que lo llevó a pedirle el juguete por Navidad a sus papás.

Ese elemento metatextual, curiosamente, es totalmente innecesario, ya que “Lightyear” no cuenta con absolutamente ninguna conexión con las películas de “Toy Story”, fuera del nombre del protagonista y alguno que otro detalle. El filme se lleva a cabo en una realidad totalmente distinta, y por ende, termina funcionando bastante bien por sí mismo como una historia de aventuras, ciencia ficción y amistad. Si eso suena sencillo… es porque lo es, y considerando el alto estándar que ha manejado Pixar ya por varios años, algunos espectadores (especialmente los adultos) podrían quedar decepcionados luego de ver “Lightyear”. Pero nada de eso quiere decir que sea una mala película. Solo quiere decir que es un poco más previsible y “tradicional” de lo que uno se podría imaginar.

Buzz Lightyear (Chris Evans) es un Guardián Espacial del Comando Estelar, y uno de los más condecorados y respetados, vale la pena mencionar. Al comenzar la película, se encuentra dentro de una nave llena de soldados y científicos, participando de una misión importante para la galaxia junto a su comandante, Alisha Hawthorne (Uzo Aduba). Pero cuando aterrizan en un planeta que potencialmente podría contar con vida inteligente, las cosas salen mal, y todos los habitantes de la nave se quedan varados ahí. La película, entonces, termina tratándose de los esfuerzos por Buzz de sacar a todos sus compañeros de ese planeta, lo cual termina siendo mucho más difícil de lo que el afamado astronauta pensaba.

Más detalles no quiero dar, porque muchas de las contorsiones narrativas de “Lightyear” ni siquiera han sido mencionadas en los tráilers o en el material promocional en general. Solo vale la pena mencionar que el arco de crecimiento de nuestro protagonista es bastante claro y previsible: tiene que aprender a tener paciencia y a trabajar en equipo, aceptando que los demás pueden cometer errores, tal y como él los cometió cuando era más joven y tenía menos experiencia. Esto sucede a través de su trabajo con un nuevo equipo de guardianes espaciales novatos, conformado por Izzy Hawthorne (Keke Palmer), Mo Morrison (Taika Waititi), y Darby Steel (Dale Soules). Ah, y cómo olvidarnos del fiel compañero de Buzz, Sox (Peter Sohn), un gato robot extremadamente adorable y habilidoso.

Los temas que maneja “Lightyear” los hemos visto ya en otras películas familiares, pero no por eso dejan de ser relevantes o interesantes. De hecho, creo que son bastante apropiados para una película dirigida principalmente a niños; seguramente podrán aprender bastante sobre el trabajo en equipo y la paciencia. Pero como suele pasar con la mayoría de películas de Pixar, “Lightyear” también cuenta con algo de contenido temático dirigido a los adultos. En este caso, se trata de una reflexión sobre el tiempo y cómo lo usamos. A diferencia de sus compañeros, Buzz es alguien sin familia y sin una vida personal rica, siempre enfocado en sus misiones y su trabajo. A lo largo de la película, Buzz aprende a valorar más a sus compañeros, dándose cuenta que la misión no lo es todo.

Todo eso está muy bien, y es transmitido con el aplomo que uno siempre esperaría de una producción de Pixar —un montaje en particular, por ejemplo, que involucra el paso del tiempo y las diferentes etapas de la vida de un personaje secundario, me hizo lagrimear. Pero tampoco podemos negar que “Lightyear”, lamentablemente, es una película extremadamente previsible, carente de sorpresas o de nada particularmente original. De hecho, como filme de ciencia ficción, cuenta con todos los clichés que hemos visto previamente en otras sagas galácticas, y el villano principal —cuya identidad no puedo revelar aquí— no está particularmente bien desarrollado, sintiéndose más como un estereotipo andante que como un contrincante interesante. Y el hecho de que vaya en contra de lo que muchos fanáticos de Buzz y “Toy Story” esperarían de ese personaje en particular, ciertamente no ayuda.

Por otro lado, aparte de Buzz, Izzy Hawthorne (que también tiene un arco de personaje destacable),  y por supuesto, el hilarante gato robótico Sox, los personajes secundarios humanos no son especialmente interesantes. Consideren sino al Mo Morrison de Taika Waititi, que se me hizo más desesperante que gracioso con lo torpe que era, o a la Darby Steel de Dale Soules, cuya historia de trasfondo podría haber sido mejor explicada. De hecho, lo poco gracioso que es Mo (curioso, considerando que contaban con el talento vocal de Waititi) se extiende a la película en sí: Buzz es un protagonista extremadamente serio, y los pocos chistes que se incluyen (fuera de las acciones de Sox, por supuesto) no funcionan. Y no creo ser el único en pensar esto: la mayoría de gags recibían una respuesta prácticamente silente en la sala de cine a la que fui.

No obstante, no se puede negar que “Lightyear” es una película visualmente espectacular, que utiliza el contexto especial y de ciencia ficción en el que se lleva a cabo, para desarrollar secuencias de acción emocionantes. Los primeros viajes de prueba que Buzz hace en su nave espacial para tratar de escapar del planeta, por ejemplo, me mantuvieron al borde de mi asiento, y una escena de caminata espacial hizo que me sienta dentro del momento con el personaje que lo protagoniza (los planos en primera persona ciertamente ayudaron). Y la película en general luce increíble, tanto así que muchos planos podrían ser confundidos con imágenes de gente y locaciones verdaderas. El director Angus MacLane y sus dos directores de fotografía (Jeremy Lasky e Ian Megibben) hacen un buen uso de la profundidad de campo, para dar la sensación de que la película usa varios tipos diferentes de lentes reales. Hasta me animaría a decir que “Lightyear” es la película animada más “cinematográfica” que haya visto hasta el momento, emulando movimientos de cámara e iluminación artificial de manera absolutamente convincente.

Si lo que buscan es una película totalmente ligada al mundo de “Toy Story”, de hecho quedarán decepcionados luego de ver “Lightyear”. Pero si lo que quieren es disfrutar de un filme de aventuras espaciales algo previsible, pero con protagonistas interesantes y temas bien desarrollados (tanto para niños como para adultos), lo más probable es que la pasen realmente bien. Es interesante que Pixar maneje un estándar tan pero tan alto, que algo tan bien hecho como “Lightyear” pueda llegar a sentirse ligeramente decepcionante… porque igual está encima del promedio de películas animadas que se estrenan en los cines. “Lightyear” es una experiencia visualmente increíble (¡véanla en la pantalla más grande posible!) que, sin llegar a ser igual de emotiva que sus contrapartes con juguetes, igual logra cementar el estado icónico de su protagonista espacial.

Nota 1: Sobre la controversia con el “aviso” de Cineplanet no dije nada, porque no creo que sea algo que valga la pena mencionar. “Lightyear” cuenta con un beso entre dos mujeres, el cual es tratado de manera absolutamente normal… porque eso es lo que es. Y encima es parte del montaje emotivo ya mencionado.

Nota 2: “Lightyear” cuenta con tres escenas post créditos, pero solo la última vale la pena.



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