Festival de Lima: “Peso gallo” (2022), de Hans Matos

Festival de Lima: “Peso gallo” (2022), de Hans Matos

En el 2018, el cineasta huancaíno Hans Matos Cámac presentó su cortometraje Sin título, que narra la historia de un muchacho boxeador de dieciséis años que vive con su abuela y sufre la falta de apoyo de su padre, quien se marcha de la ciudad. La evolución de esa producción ha resultado en Peso gallo, guionizado, dirigido y editado por el propio Matos, que nos presenta a Enrique (Max Huiza), un adolescente huancaíno que destaca en el boxeo, tal como su fallecido abuelo durante su juventud. Enrique proviene de una familia muy humilde, lo que obligó a que su madre emigre al extranjero para buscar un futuro mejor, quedándose él a cargo de su abuela (Rosalía Clemente). Por otra parte, su padre, Víctor (Melvin Quijada), se desentiende de sus responsabilidades económicas y afectivas, aunque ello no impide que Enrique sienta, inicialmente, un gran cariño hacia él. 

Si bien el deporte pugilístico y, más precisamente, la oportunidad que tiene Enrique de participar en un torneo en Lima, es el origen de todo lo que atravesará hasta el desenlace, podemos estar tranquilos de estar lejos de un drama deportivo tradicional en el que el protagonista se sobrepone a una serie de obstáculos para alcanzar una hazaña presentada como historia de inspiración, para enfocarse, en su lugar, en explorar algunos otros aspectos más personales que nos acercan más a un coming-of-age juvenil en el que deberá tomar decisiones importantes para su futuro. Aunque, por supuesto, Enrique tiene una historia personal complicada que vulnera sus opciones de brillar como deportista, más allá de tener un indiscutido talento en el cuadrilátero. El argumento se encarga de dejarnos eso bastante claro, pues Papichón (Benjamín Baltazar), su compañero de entrenamiento tiene menos cualidades deportivas, pero cuenta con el apoyo cercano de sus padres. Mención aparte merece, en este caso, una escena en la que Papichón presume de su calzado deportivo de una conocida marca, revestido de un humor pícaro que, en general, nos acompaña en cada pasaje de la cinta en la que están involucrados los personajes adolescentes, a quienes se suma Angela (Angela Huamán), una irreverente adolescente que también practica con ellos.

Peso gallo acierta, en líneas generales, en la construcción de su personaje principal. Identificamos en Enrique, conductas y algunos defectos que parten del mal ejemplo que su padre ha sido para él en su vida, pero también cierta inocencia por la crianza amorosa que recibe de su abuela. Es poderosa, desde luego, la influencia que su padre ejerce, e incluso es notorio el temor que tiene Enrique inicialmente para reclamarle algunas cosas que este debería hacer por el simple hecho de ser su progenitor, pero, en tal sentido, el guion decide acertadamente esconder, hasta pasada la mitad del metraje, el dilema central que supondrá el quiebre evolutivo del protagonista. No entraré en muchos detalles para evitar dar información innecesaria, pero estas características que Matos adhiere al personaje de Huiza entran en conflicto dentro de él con una construcción correcta del contexto, que nos permite entender, sin complicación alguna, la problemática central del argumento.

Esto afecta, indudablemente, el día a día de Enrique, quien ciertamente pierde el control por la presión de actuar correctamente frente a la oportunidad que tiene para lograr sus sueños. Esta situación, sin embargo, bien podría haberse enfocado de una manera un poco más solvente. Me causa cierto ruido el cambio repentino en la decisión del protagonista, que además ocurre sin una causa lo suficientemente potente como para entender que el desarrollo debía ocurrir de esa determinada manera, ocasionando que todo lo posterior pierda fuerza en el cierre. 

En cuestiones técnicas, Matos muestra preferentemente los diálogos en espacios abiertos en planos conjuntos, mientras que para espacios cerrados se decanta por primeros planos y sus respectivos contraplanos, aunque por momentos percibí una ligera falta de cadencia para estos, que de todas formas no termina afectando en gran manera la transmisión correcta de las secuencias. Pero si hay algo que me atrapó desde el principio es la música que acompaña a la cinta, con ritmos fusionados de hip-hop (un género muy ligado al boxeo) con instrumentos de cuerda que le dan una identidad local, siendo esto un detalle que aporta bastante para enriquecer la propuesta cinematográfica.

Peso gallo es un largometraje ganador del estímulo financiero del Ministerio de Cultura dentro de la categoría Concurso de Cine Regional, que tendrá su estreno en el Festival de Cine de Lima que se llevará a cabo del 4 al 12 de agosto, una gran oportunidad para disfrutar de esta cinta.



2 respuestas

  1. Avatar de Gilmer Florencio Briceño Rosales

    Excelente trabajo y una gran experiencia.

  2. Avatar de Gilmer Florencio Briceño Rosales

    Un trabajo cinematográfico hecho en Huancayo Perú que nos permite revalorar en la juventud provinciana.

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