Colectivo «Los Hijos»: entre el experimento y el documental

Los hijos

Los hijos
‘Los hijos’ son Javier Fernández, Luis López y Natalia Marín.
(Foto: Punto de Vista

Desde 2010, cuando Cahiers de Cinema – España los colocara entre las 10 mejores películas invisibles del año a «Los materiales», el colectivo Los Hijos ha ido recibiendo mayor notoriedad. Este trío de cineastas: Javier Fernández (Bilbao), Luis López Carrasco (Murcia) y Natalia Marín Sancho (Zaragoza) trabajan desde 2008 en Madrid, buscando su lenguaje, su forma, y sus películas, como diciendo somos los hijos, pero no vamos a respetar ningún padre.
Hace unos meses conversamos con ellos, para conocer más sobre su trabajo:

El nombre del colectivo no es gratuito. «Los hijos» puede hablar de su cinefilia, de concebirse como parte del cine español, como un capricho. ¿Por qué ‘Los hijos’?
Se suele decir que los hijos “heredan” de sus padres al mismo tiempo que “cuestionan” su legado. Es una bonita explicación a posteriori que no debería oscurecer la verdadera azarosa historia del origen del nombre (una tarde en casa, eligiendo nombres al azar, los hijos sonaba bien…)

Sus dos primeros trabajos, sus cortos, interpelan la tradición del cine español, se lanzan contra «los padres», y contra la ficción en buena cuenta. ¿A qué ideas recorrieron?
En el caso de El sol en el sol del membrillo la idea surgió porque nos presentábamos a un certamen cuyo lema era “Vídeo y naturaleza”, con este propósito recordamos las intenciones de Víctor Erice y de Antonio López y su búsqueda de la aprehensión de la realidad y del momento. Nos pareció divertido darle la vuelta a la idea, llevarla al extremo: dejemos que la naturaleza destruya verdaderamente la obra de López igual que le ocurrió en la obra de Erice. Una vez que finalizó el rodaje, en edición, nos dimos cuenta que en realidad a lo que había destrozado la naturaleza era a nosotros mismos, por ello decidimos incluirnos en el montaje final, a nosotros y al dispositivo fílmico en general. Queríamos cuestionar esa mirada supuestamente no intrusiva ni manipuladora del documentalista ante el objeto filmado.
Respecto a Ya viene, aguanta, riégueme, mátame, nuestro segundo trabajo, la idea nació no como un homenaje a nuestra cinematografía sino, de nuevo, como un cuestionamiento del aparato cinematográfico: ¿qué pasaría si eliminásemos a los actores de las secuencias? También nos hacía gracia pensar cómo en determinadas películas incluso ciertos exteriores siguen pareciendo decorados. Nos apetecía volver a esos sitios, ser milimétricos en la ejecución de dichas secuncias y experimentar con los resultados.

«Los materiales», su primer largo, también tiene la múltiple lectura del nombre del colectivo, es la exploración del rio Riaño, pero también el registro de cómo se hace un documental. Digamos que tiene una honestidad para con el material en bruto, con las intenciones del documentalista.
Exacto. Una vez más todo son preguntas. Tanto en rodaje como en edición las preguntas que aparecen en la película sobre la ética, sobre la correcta mirada y acercamiento al objeto por parte del cineasta, estaban presentes. ¿Cómo encarar una entrevista? ¿cómo armar una historia que tenía tantas aristas, una historia que se remontaba en el pasado más reciente y más alejado y negro de nuestro país? Era inabarcable. Al final, lo más honesto era incluir estas cuestiones en el metraje final. También tuvimos muy en cuenta en todo momento, medimos que el resultado final no se asemejase a los códigos básicos del making of. Esto, obviamente, siempre estuvo muy presente.

«Los materiales» y «Ya viene, aguanta, riégueme, mátame», cada una a su manera delatan los mecanismos del corte y el montaje.
Sí. Ya lo hemos comentado. En el caso de «Los materiales», la película nació porque queríamos experimentar con una determinada forma fílmica. La pregunta esta vez fue: ¿es posible tejer una película a base de descartes, de material en bruto? Esa siempre fue la premisa. Una vez que dimos con esta idea, nos faltaba dar con la materia que le diera sentido, que la completara con significado. Tiempo más tarde dimos con la historia de Riaño, nos pareció que tenía la fuerza suficiente como para casar con dicha forma. De ahí el título de la película, “material” un campo semántico tan amplio que lo abarcaba todo: los materiales con los que se contruye un pueblo, un embalse, una identidad o un largometraje.

Circo llega a ser el más formal de sus trabajos. Sin embargo, tiene una decisión que se anuncia desde los créditos. La de no subtitular ciertas cosas.
Decidimos no subtitular porque no nos parecía importante el contenido de los diálogos, no era relevante y sobretodo desviaba el tema principal: «Circo» es un documental que no trata de esta práctica sino más bien, es un largometraje que habla del trabajo. La película es una jornada laboral desde que empieza el día hasta que termina.

Viéndolo en conjunto, ustedes ven los subtítulos como un elemento más del producto, no como un agregado del DVD.
Sí. Nos gusta el poder expresivo de los mismos, creemos que esta infravalorado. Ya habíamos usado la herramienta con otro sentido en nuestra pieza anterior “Ya viene, aguanta, riégueme, mátame” y nos divirtió mucho su efecto, la contraposición del subtítulo a la imagen y como en ocasiones la invalidaba (el distanciamiento creaba humor) y en otras la reforzaba de manera fascinante. En cuanto vimos que nosotros íbamos a ser parte de la experiencia en la película vimos que era la herramienta adecuada.

Sus trabajos parecen ser piezas de museo, o de filmoteca. Para entender algunos códigos hay que conocer una cierta filmografía, tener una cinematografía esencial. ¿Les interesa estar lejos de públicos menos formados?
¡En absoluto! A veces se nos acusa de ello, parece que por el tipo de película que es sólo queramos que la vea un público especializado, cinéfilos, críticos… y nada más lejos, queremos que la vea todo aquel que quiera. Además es curioso pero «Los materiales» es mejor recibida por ese público no especializado que por el de la cinefilia más empedernida con la que más de una vez nos hemos dado de bruces y donde la conexión ha sido nula. Y no pasa nada, uno nunca sabe si lo que hace va a gustar o no, si interesa o no. Ya cuesta sber si le gusta a uno mismo. En el fondo, como todo, es una cuestión de prejuicio español pensar que a la señora de León no le va a gustar la película cuando es mi amigo el catedrático de filosofía el que ha confesado en más de una ocasión que la aborrece.

Cómo los han recibidos el público y la crítica?
Como te decía, en España hemos tenido de todo tipo de público. Lo que está claro es que dejar, no deja indiferente, provoca simpatía o rechazo. En la crítica ha habido un poco de todo también, la película ha despertado odios viscerales por ahí. Pero, en general, hemos tenido mucho apoyo. Estamos muy agradecidos, Cahiers España nos eligió como una de las 10 mejores películas sin estreno comercial de 2010. En cualquier caso, ¡siempre es positiva esta disparidad de opiniones! De todas hemos aprendido mucho.

¿Qué nuevos proyectos tienen? ¿Algo alrededor de su canal de Vimeo, y sus videos de un minuto?
Estamos en fase de preproducción de nuestro siguiente trabajo que esperamos esté listo para finales de año. Pero procuramos estar activos, hemos terminados dos piezas pequeñas recientemente (Evacuación y Tarde de verano) que podrán verse ahora en una par de festivales de nuestro país. Y tenemos siempre en funcionamiento nuestro canal de Vimeo donde subimos cartas y experimentos de un minuto que nos enviamos los unos a los otros alrededor de aquel tema que haya propuesto el primero de nosotros.


3 respuestas

  1. […] no hay que olvidar un antecedente fundamental de Luis López Carrasco: él es miembro del colectivo Los Hijos, grupo creador de esa gran película llamada Los materiales construida a base de las sobras […]

  2. […] y otras etapas de la película, ¿cuál es la principal diferencia con tus trabajos anteriores con Los Hijos? Es distinto en cuanto dentro del Colectivo Los Hijos nosotros cedemos nuestra individualidad a una […]

  3. Avatar de John Campos Gómez
    John Campos Gómez

    Antolín, qué paja que estés interesado en este colectivo. Su breve obra merece verse. El año pasado se presentó en un foco en el Festival de Mar del Plata para después desaparecer del continente.
    A propósito de esto, advierto que en Lima el documental goza de un buen estado. Hay cineastas y títulos nuevos de mucho interés. Es más, será materia de un próximo post.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *