El Perú mantiene uno de los índices más altos de intolerancia a la diversidad sexual en la región y la unión civil para personas del mismo sexo está lejos de ser ley. No resulta extraño, por tanto, confirmar la baja producción de cine LGBTQ en nuestro medio. Son contadas las películas que trataron la temática homosexual como núcleo de sus propuestas, como “No se lo digas a nadie” (1998) de Francisco Lombardi, “El pecado” (2006) de Palito Ortega Matute, “Contracorriente” (2010) de Javier Fuentes-León, “Sebastián” (2014) de Carlos Ciurlizza, entre las más recordadas. Habría que preguntarse si estos retratos, que en general se inclinan por victimizar a la diversidad sexual, han evolucionado de algún modo, o si solo son espejo de un país sumido aún en la intolerancia y la homofobia

Sin embargo, en la última década aparecieron producciones peruanas que se arriesgan a plasmar con otros ojos la realidad en la que viven comunidades como la transgénero, como sucede con el cortometraje “Loxoro” de Claudia Llosa (2010), la comedia “Sin vagina me marginan” (2017) de Wesley Verástegui, o el documental “Miss Amazonas” (2019) de Rafael Polar. “Invasión Drag”, ópera prima documental que dirige Alberto Castro Antezana ‘McZorro’, se adhiere a esas nuevas miradas que, desde la no ficción y el cine de género, canalizan el interés y el reclamo de un sector importante de ciudadanos por igualdad de derechos. 

“Invasión Drag” recoge los testimonios de la presentación de decenas de transformistas del reality televisivo internacional RuPaul’s Drag Race, y de cómo este evento impactó en las vidas de sus seguidores y personas que acudieron a verlos en una discoteca limeña en el año 2017. La película oscila entre la crónica rockumental y el registro urgente que hace de este acontecimiento único, casi clandestino. Se enfoca tanto en el backstage y la realización del show en sí, pero también en que conozcamos las vicisitudes que agobian a la comunidad LGBTQ limeña.  

El director combina estos elementos en un relato que además toma en cuenta el contexto en que se llevó a cabo, un año especial para el avance de los derechos LGBTQ en el país, ya que coincidió con la Marcha del Orgullo más multitudinaria realizada hasta entonces en la capital, y con la elección de los primeros congresistas abiertamente homosexuales para el Parlamento.

Por la película desfilan relatos personales de autodescubrimiento y fortaleza que interpelan a una sociedad que discrimina y estigmatiza a las “drag queens” y a quienes no son heterosexuales. El montaje intercala y subraya esos momentos con imágenes de la troupe transgénero irreverente y glamorosa, que una cámara inquieta, curiosa y de factura amateur sigue en todo momento con complicidad y empatía.

Por ser foco natural de atención, las “drags” se llevan los mejores momentos de la película. En la antesala de su presentación, camino del aeropuerto, en camerinos o paseando por la ciudad, se las ve comentando con ironía y lucidez su condición y orgullo como tales. En un momento, una de ellas lo reafirma y resume así: “El drag elimina esa idea de la masculinidad la cual es una construcción social al igual de la feminidad”. Durante el show despliegan generosas dosis de sarcasmo y buen humor, en particular la conductora Bianca Del Río. En tanto, el lado emotivo lo aportan testimonios de algunos seguidores, como el de la esposa y madre de familia que encuentra un alivio a su existencia compartiendo el escenario con sus estrellas, o el de la pareja gay que se declara amor eterno en vivo y en directo.      

Asumiendo su título como una celebración o un llamado a la acción, “Invasión Drag” enfoca a este colectivo desde su mirada de fan, sincera e identitaria, y lo relaciona y contrasta con la realidad de una sociedad conservadora y discriminadora. 

Podrán ver esta película, de manera gratuita del 11 al 17 de octubre, en el sitio web del Festival de Cine de Trujillo.